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Artículos sobre el psicoanálisis y otros temas relacionados.

¿Qué es el masoquismo?

Todos entendemos el significado que en el argot coloquial tiene la expresión masoquista y que si preguntáramos a cualquiera ¿qué entiende por masoquismo rápidamente daría una respuesta aproximada: “alguien a quien le gusta sufrir”. Eso es lo que diría la mayoría, pero pocos podrán decir más, sin entrar en un terreno más confuso. Porque no me negaran que no resulta confusa la contradicción de que el gusto esté en sufrir ¿Como se come eso?
Freud fue el primero en describir la existencia del masoquismo y su extraña lógica.
Si la búsqueda de placer prima sobre cualquier otro instinto de vida, el masoquismo no se puede entender, a no ser que, en sí mismo, sea un placer.
Si prestamos algo más de atención veremos que no hay contradicción alguna. El sufrimiento es una búsqueda para el masoquista.
Para aclarar este galimatías y explicar de forma muy elemental, lo que ocurre es que el masoquista convierte el sufrimiento en placer y por tanto buscará el placer en forma de sufrimiento.

¿Por qué nos dan tanta rabia los masoquistas?

Para los probables masoquistas que siguen leyendo y no lo han dejado aun, les describiré una escena que hará mas sencilla la compresión: hace años traté a una paciente, una mujer ya jubilada, que conseguía convertir sus sesiones en una interminable lista de lamentos y quejas acerca del maltrato al que su marido la sometía.
Un día me refirió una escena con su marido. Ella sirvió un plato de sopa a su marido, éste enfadado sin mediar palabra coge el plato con la sopa y se lo pone por sombrero a mi sufrida paciente, según él la sopa no estaba suficientemente caliente. Indignada yo le pregunté ¿cómo había reaccionado ella? Y entre sollozos me contesta que le había preguntado si le apetecía mejor una tortilla.
Si amigos, le preguntó si quería ¡una tortilla! Después de esto ¿cómo se les queda el cuerpo? Pues les voy a contestar como se me quedo a mi, una furia me invadió y pensé llena de rabia que yo misma, con fideos incluidos, le volcaría toda la sopa en la cabeza de ella. ¡Qué gusto me habría dado hacerlo! afortunadamente me repuse de esa transitoria irritación. Y eso es en esencia, lo que provoca un masoquista al resto: ante tanta sumisión, la opción que nos deja es maltratarlo con ganas, es decir, consigue sacar lo más sádico de nosotros mismos.
Lamentablemente podemos encontrarnos abusando de alguno de ellos sin apenas tener conciencia, él siempre te lo pondrá cómodo y no opondrá resistencia, incluso es probable que él mismo nos tranquilice por el inconveniente que le estamos ocasionando.
Por ejemplo, se dan casos de niños con actitudes masoquistas que son acosados en el colegio, si le cambiamos de colegio para evitar el maltrato, las probabilidades de que vuelva a ser acosado son muchas, ya que el niño involuntariamente, con su comportamiento propiciará, de nuevo el maltrato. Sin embargo, los abusos existen pero no todos necesariamente tienen que ver con el masoquismo.
La disponibilidad del masoquista a ser usado, así como su no defensa ante situaciones intolerables, invita al maltrato y como no podía ser de otra forma siempre hay un sádico dispuesto a ejercer como tal.

Masoquismo y culpa inconsciente

Son diferentes las causas y los motivos por los que una persona puede quedar atrapada en un comportamiento masoquista, pero es frecuente el masoquismo unido a la culpa. Sabemos que la culpa es un sentimiento intolerable y también que lo único que la calma es el castigo. Y si no, que se lo digan a los que han cometido algún delito y es un esfuerzo mantenerlo en secreto, el día en que son descubiertos o lo confiesan no son pocos los que experimentan un gran alivio, ¡por fin serán castigados!
Así es, el castigo apacigua la insoportable culpa. Resulta infinitamente más tolerable el castigo que la culpa.
La gran mayoría de masoquistas son culpables en su inconsciente y para calmarse necesitan castigo en su vida real.
Probablemente ellos lo achacaran al destino a la mala suerte, a la maldad de los otros, a la situación económica del momento… No podrán admitir que casi siempre esas situaciones lamentables son originadas por ellos mismos. El caso es no triunfar, seguir sometidos aplacando la culpa inconsciente de la que ellos no tienen noticia.
Es por eso que erigirán caminos que les llevaran directos al fracaso, abortarán situaciones de posible éxito y repetirán una y otra vez la mala fortuna de la que se quejaran.

Relaciones sadomasoquistas

Todos conocemos relaciones en las que desde fuera no se entiende que ocurre, vemos parejas en las que uno de los dos soporta desprecios, humillaciones o abusos que nos indignan y que hacen sufrir a la persona que los padece, pero que no se resuelven, y nos preguntamos por qué siguen juntos. Se tratan de relaciones sádico-masoquistas en las que podríamos decir de cada miembro de la pareja, que son tal para cual y no estaríamos muy lejos de la verdad.
En ese tipo de relaciones los dos se complementan. Uno de ellos actúa como un sádico, controlando al otro que se somete sufridamente. Ninguno de los dos conoce otra forma de amar.
Para comprender porque esa pareja sigue unida a pesar de los reproches de uno y el sufrimiento del otro, es necesario saber que el masoquista obtiene un beneficio inconsciente del maltrato. Como si existieran dos niveles: uno el inconsciente donde se encuentra el conflicto y otro nivel consciente donde se resuelve ese conflicto. La persona sufre conscientemente sin saber que esta calmando a su inconsciente.
En la escena de mi paciente, no están muy claro quien provoca a quien. Ella quedándose y perpetuando el maltrato sin límite que le permite a él o él actuando bajo la permisividad de ella.
Es por eso que resulta tan complejo sacar a tantas mujeres de situaciones de maltrato ya que desgraciadamente son ellas las que inconscientemente se exponen a él. La dificultad para modificar este tipo de relaciones es grande.

¿Por qué el masoquismo ayuda a sobrevivir?

Como he dicho, las causas del masoquismo son múltiples, una de ellas se origina en el período infantil cuando existe un sufrimiento prolongado.
El niño para sobrevivir a ese sufrimiento insoportable no tiene mas remedio que convertirse el mismo en masoquista. Es algo contradictorio pero necesario para permanecer vivo psíquicamente.
¿Como lo consigue? Erotizando el sufrimiento. La relación con el otro será a través del dolor. Hay niños que buscan ser pegados como la única forma de contacto que encuentran. Solo así se sienten tocados o vistos.
Ese masoquismo lo ayudará a permanecer psíquicamente vivo. Pero de adulto el masoquismo que lo ayudó a sobrevivir de niño, le resultará un obstáculo en su vida. Siempre se someterá. No conoce otra forma de relación con el otro.

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